Punto de vista de NadiaLa luz gris del amanecer se colaba por las rendijas de las persianas rotas del apartamento abandonado. Me desperté con el cuerpo dolorido, pero la mente sorprendentemente clara. Adrian dormía a mi lado en el colchón improvisado, su brazo protector alrededor de mi cintura. Damien estaba sentado junto a la ventana, con los ojos entrecerrados, vigilando la calle como había hecho toda la noche. Su brazo vendado mostraba una mancha oscura donde la bala lo había rozado.Me incorporé con cuidado para no despertar a Adrian. La presencia se removió suavemente en el fondo de mi mente, no como una amenaza, sino como una conciencia compartida que ya empezaba a sentirse… familiar.«Tus niveles de cortisol están altos,» dijo su voz interna, calmada y precisa. «Puedo regularlos ligeramente. Sin euforia, solo equilibrio. Diez minutos.»Lo consideré un segundo. Después de la operación de anoche, rechazar cualquier ayuda se sentía contraproducente."Sí," respondí en silencio. "P
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