Punto de vista de NadiaEn el momento en que llegó el mensaje, mis manos temblaron de una forma que no pude ocultar, y aunque intenté estabilizar mi respiración, el mundo pareció inclinarse sobre su eje, tambaleándose entre caos y miedo. Los ojos de Adrian estaban fijos en la pantalla, afilados, calculadores, y la calma habitual que llevaba consigo había desaparecido, reemplazada por ese borde duro que solo había visto cuando el peligro estaba lo suficientemente cerca como para saborearlo. “La han movido”, dijo en voz baja, casi para sí mismo, y podía oír la tensión hilvanando sus palabras, apretada e inflexible, y eso hizo que el aire entre nosotros se volviera más pesado, asfixiante de una forma que dejó mi pecho doliendo. Me incliné más cerca, queriendo captar cada detalle, cada movimiento sutil en el teléfono de Damien, la transmisión en vivo que parecía casi demasiado cruel para mirar, pero imposible de apartar la vista, porque Elena estaba allí, viva pero atrapada, y mi alma dol
Leer más