ZoeEra mi cumpleaños y estaba tirada en el salón de casa, sintiendo una mezcla de emoción y pereza, cuando sonó el timbre. Abrí la puerta y allí estaba Kate, mi mejor amiga de toda la vida, con una tarta enorme en las manos y una sonrisa como si le hubiera tocado la lotería. La tarta estaba cubierta de crema de chocolate, coronada con velas encendidas que parpadeaban bajo la luz de la tarde.«¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, cumpleaños feliz querida Zoe, cumpleaños feliz!», cantó desafinando pero con todo el entusiasmo del mundo, empujándome la tarta. Me reí, las mejillas calentándose mientras la cogía y la dejaba en la mesita.«Eres una friki», dije, pero estaba radiante.Entró dando saltitos, cerrando la puerta de una patada, y nos sentamos con las piernas cruzadas en el suelo. «Pide un deseo antes de soplar», ordenó, con los ojos brillando de picardía.Cerré los ojos, pensando en algo frívolo, quizá un año sin dramas o sexo increíble sin fin, quién sabe, y me incliné para apag
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