Siete años después…Los días de verano en Costa Amalia suelen ser agradables para todos, especialmente para los visitantes de otras ciudades que no tienen playas para disfrutar.Carlo e Iñaki están sentados en tumbonas, atentos a sus mujeres, mientras cuidan a los dos pequeños de Carlo, de cuatro y dos años.—Es increíble esa mujer, ya pasó de los cincuenta y esos buitres de veinte la miran para hincarle el diente —gruñe Iñaki.—Y espera a que Isidora tenga ocho años más —se burla Carlo, peor Iñaki le pone sal en la herida.—Estaré igual que tú, que también tienes una hija y tu esposa es más joven que tú. Anda que no te funcione lo que tienes y te deje por uno más joven.Carlo le pone mala cara, pero regresa a vigilar a sus mujeres, solo que dos de ellas les falta. Salta de la tumbona, mira a todos lados e Iñaki hace lo mismo.—¡¿Dónde están las niñas?!Toman a sus hijos, comienzan a caminar por la playa para buscarlas, pero no las encuentran por ninguna parte. Sus esposas se salen de
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