Punto de vista de ElenaLos pulgares de Andrew seguían presionados contra mis mejillas húmedas, cálidos y firmes, pero no podía responderle. La pregunta quedó suspendida entre nosotros, como humo… *¿Aún quieres esto?*… mientras los ojos de todas las personas del salón parecían clavarse en mi espalda.Mi loba respondió, gruñendo. Mi parte humana no soportaba sentirse atrapada. No soportaba los susurros, las risas, ni el hecho de que la chica rubia de la tercera fila me mirara con una sonrisa burlona detrás de una mano levantada. Pero también *lo sentía a él*, la sensación de su toque, la sensación de su corazón latiendo al mismo ritmo que el mío.Tragué con fuerza, saboreando la sal de mis lágrimas. Mi voz sonó áspera.—No lo sé —dije.La mandíbula de Andrew se tensó, pero no me soltó. Sus ojos grises buscaron los míos, desesperados, como un hombre alcanzando la salvación. Estaba buscando a la chica de anoche, a la chica a la que sostuvo tan fuerte. A la chica que lo había amenazado co
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