Cuando tu familia se parte en facciones sobre si debes fusionarte con dios o preservar humanidad residual, cada cena es debate existencial y cada silencio es voto callado.El salón del trono nunca había sentido tan pequeño a pesar de sus columnas centenarias y su techo que se perdía en sombras. Todos estaban aquí. Todos. Y el aire vibraba con la tensión de opiniones incompatibles chocando como placas tectónicas antes del terremoto.Caos se paseaba frente a las ventanas emplomadas, su figura oscilando entre formas: hombre joven, anciano, niño, mujer, sombra pura. Su voz salía de todas esas bocas simultáneamente.—El poder protege a la familia —declaró, y cada palabra resonaba con armónicos imposibles—. Siempre ha sido así. Siempre será así. Adrana fusionada con Cronos no solo sobreviviría, sino que nos protegería a TODOS.
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