CAPÍTULO 163 — La vida que empieza Las semanas no pasaron rápido. Pasaron llenas. Intensamente llenas. De esas semanas en las que la vida parece reorganizarse sin hacer ruido, como si cada pieza encontrara lentamente su lugar sin necesidad de que nadie la empuje. La recuperación de Cristian avanzó con una tranquilidad que al principio parecía casi irreal. Los primeros días fueron de cuidado, de luz tenue, de caminar despacio por los pasillos del hospital y de escuchar a Sofía repetir las mismas indicaciones médicas con esa paciencia firme que siempre tenía cuando hablaba de salud, de procesos y de tiempo. Fueron días tranquilos, pero también cargados de una esperanza silenciosa. Después empezó lo bueno. El día que Cristian volvió a sentarse frente a un piano. Fue en el aula de música de la universidad. No había público, no había escenario. Solo el instrumento, el silencio de la sala y algunos estudiantes que fingían estudiar mientras miraban de reojo, curiosos, como si
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