EvansEl dolor en el costado se expande de una forma brutal, caliente, como si alguien hubiera hundido hierro ardiendo dentro de mi cuerpo y después lo hubiera dejado ahí para recordarme, segundo a segundo, que todavía sigo consciente. Intento incorporarme apoyándome contra la pared destruida del apartamento mientras las voces alrededor empiezan a mezclarse en un ruido distorsionado que apenas logro ordenar. El humo, el polvo y el olor metálico de la sangre convierten el aire en algo espeso, casi imposible de respirar.Pero sigo pensando en Isabella.No importa cuánto intente concentrarme en otra cosa, mi cabeza vuelve a ella de manera automática, desesperada. La imagino bajando las escaleras, asustada, sola, intentando entender algo que ni siquiera yo consigo ver completo todavía. Y eso me destruye más que la herida.Ryan aparece frente a mí unos segundos después, apartando violentamente a uno de los hombres que intenta acercarse demasiado. Nunca lo había visto así. No de verdad. La
Leer más