Capítulo 90Fue un beso lento Pero poco a poco fue subiendo el ritmo, Sus manos subieron a mi rostro, sosteniéndome con ternura mientras, Gemí contra su boca, sintiendo cómo mi cuerpo se derretía solo con ese beso.Me levanto sentándome a horcajadas sobre él. Seguimos besándonos, cada vez más intenso, sus manos bajaban por mi espalda hasta meterse bajo mi blusa, acariciando mi piel con las yemas de los dedos. Me quitó la blusa despacio, besando cada centímetro de mi piel. Cuando tomó mi pezón con su boca y lo succionó suave, arqueé la espalda y solté un gemido.—Samuel… dios, tu boca… no pares… —susurré, enredando los dedos en su pelo.Él levantó la vista, con los ojos oscuros de deseo.—Me encanta cómo respondes… cómo se te excitas para mí —murmuró, lamiendo el otro pezón con la la lengua—. Dime si te gusta, Ana… quiero oírte.—Mucho… me encanta… me vuelves loca —gemí, moviendo las caderas contra su erección que ya sentía dura debajo de mí.Sus manos llegaron a mi falda, subiéndola
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