Debajo de la mesa, Eloísa jugueteaba nerviosa con la servilleta, no sabía qué había sido ese beso, no había sido solo un beso.Había sido… una promesa que nadie había dicho en voz alta.Le molestaba que su corazón latiera tan rápido.Le molestaba que quisiera volver a mirarlo.Le molestaba, sobre todo… que no quisiera que terminara la noche.—¿Todo bien, hija? —susurró su madre, inclinándose hacia ella con una sonrisa demasiado inocente para ser real.—Sí… claro… ¿por qué?——Por nada… solo tienes cara de “acabo de besar al amor de mi vida frente a toda mi familia”.—Eloísa casi se atraganta con el agua.—¡Mamá!——¿Qué? Soy una mujer observadora.— respondio su madreLas tías, al otro lado de la mesa, levantaron discretamente los pulgares.El padre carraspeó fuerte.—¿Pasa algo? —preguntó.—Nada —respondieron las cuatro mujeres al mismo tiempo.Sebastián sintió un escalofrío recorrerle la espalda, ese tipo de coordinación femenina… nunca significaba nada bueno.Cuando llegó el postre, la
Leer más