Capítulo 72. Paz antes de la tormenta
POV NARRADORLa noche en São Pedro no era oscura, era de un azul profundo y aterciopelado, salpicada por tantas estrellas que la superficie del océano parecía un espejo roto de plata. El aire olía a salitre, a jazmín nocturno y a la leña que se consumía lentamente en el pequeño brasero de la terraza.Dentro de la villa, el silencio era sagrado. Los gemelos, rendidos tras un día de perseguir olas y recolectar caracolas, dormían profundamente. Lucas, con su pequeño puño cerrado cerca de la mejilla, y Analia, abrazada a su peluche de conejo. Knox los había observado durante diez minutos antes de cerrar la puerta, con una sonrisa que no le cabía en el pecho.Lira lo esperaba fuera, sentada en un columpio de mimbre que miraba directamente al acantilado. Llevaba puesto uno de los camisones de seda que Knox le había comprado en su último viaje a Lisboa; una prenda que fluía con la brisa como si fuera parte del agua.—Se han quedado fritos —dijo Knox, acercándose por detrás y dejando sus
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