Cuando descubres que el padre que criaste no era tu padre y que tu verdadero padre es un monstruo inmortal de doscientos cuarenta y siete años que secuestró a tus sobrinos, cuestionas cada memoria, cada abrazo, cada "te quiero" que resultó estar construido sobre una mentira eugénica.Ricardo permanecía de pie en el centro de su habitación, rodeado de los escombros de lo que alguna vez fue su refugio. Fragmentos de vidrio cubrían el suelo como estrellas caídas, reflejando la luz matutina que se filtraba por la ventana. La lámpara de pie yacía destrozada contra la pared, su pantalla de seda convertida en harapos. El espejo del armario mostraba una red de grietas que distorsionaba su reflejo en mil versiones fragmentadas de sí mismo.Todas falsas, pensó mientras observaba su imagen multiplicada. Como toda mi vida.Sus nudillos sangraban. No recordaba haber golpeado el espejo, pero l
Leer más