Sophie Chen había sobrevivido traicionando a todos en su vida, pero esta vez la traición vendría con precio de sangre.El baño de la habitación 347 del hospital de Shymkent olía a desinfectante industrial y a las mentiras que Sophie había estado tragándose durante treinta y dos años. Las 9:02 de la mañana trajeron consigo una luz pálida que se filtraba por la ventana opaca, iluminando el espejo agrietado sobre el lavabo como si el universo mismo estuviera roto.Sophie se miraba en el reflejo fragmentado, viendo no una sino siete versiones de sí misma en las grietas del vidrio. Cada fragmento mostraba una Sophie diferente: la niña abandonada, la asesina entrenada, la agente doble, la hermana recién descubierta, la mujer herida, la superviviente, la traidora. Todas ellas reales. Todas ellas falsas.Valentín Cortés me abandonó al nacer, pensó mientras el agua fría del grifo corría entre sus dedos. Un hombre tan poderoso que construyó un imperio hotelero, y ni siqui
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