Damián eligió la opción que nadie propuso. Todos los días serían compartidos equitativamente pero él también se dividiría, dedicando tiempo específico a Luna como esposa y a Nox como hijo sin mezclar roles. Porque si ellos podían compartir existencia, él podía compartir amor de formas diferentes.El nuevo sistema era estricto por necesidad. De seis de la mañana a mediodía, Luna dominaba la consciencia y Damián se relacionaba con ella como esposo. Como adultos que reconstruían una intimidad fracturada por meses de fusión forzada. Hablaban de planes para el refugio que Sophia estaba estableciendo en el planeta aislado. Discutían la logística de coordinar con los Primeros para reparar los universos dañados durante las guerras previas. La intimidad regresaba gradualmente, con cuidado, como si ambos reaprendieran a tocarse sin que Nox estuvier
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