La habitación comienza a darme vueltas, los bordes de mi visión se nublan, y un zumbido extraño resuena en mis oídos. Me agarro del borde del escritorio para no caer, respirando profundamente mientras trato de estabilizarme. Mi corazón late con fuerza, como si quisiera salirse de mi pecho.« ¿Qué demonios me está pasando? »No es la primera vez que siento algo así en los últimos días, pero nunca había sido tan intenso.—¿Daneika? —La voz de mi asistente, me saca del torbellino en mi cabeza. Está de pie en la puerta, con una carpeta en la mano y una expresión de preocupación—. ¿Estás bien? Te ves pálida.—S-sí, estoy bien —miento, forzando una sonrisa mientras me enderezo lentamente—. Solo fue un mareo, nada grave. Debe ser el cansancio.Ella no parece convencida, pero asiente con cautela. —Si necesitas algo, avísame, ¿sí? No me gusta verte así.—Gracias. —Le hago un gesto para que deje la carpeta en el escritorio y se retire. Cuando se va, me dejo caer en la silla, tratando de ordenar
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