Salieron al frío brutal de San Petersburgo, nieve todavía cayendo, cubriendo sangre que habían derramado, ocultando evidencia de guerra que se había librado aquí.Sofía los esperaba con Diana y dos SUVs, motor corriendo, puertas abiertas.—¿Qué tan mal? —preguntó Sofía, ojos ensanchados al ver a Gisel sangrando.—Atravesó músculo, probablemente limpió. —Gisel gruñó mientras la ayudaban a subir al vehículo—. He tenido peor.—Eso no es tranquilizador —murmuró Sofía, pero ya estaba trabajando, sacando kit médico, cortando pantalón de Gisel para acceder a herida.Diana conducía, concentrada, mientras Sofía trabajaba en parte trasera con Gisel, y Ángela observaba a su hija mayor con corazón que no había dejado de latir demasiado rápido desde que escuchó ese primer disparo.—¿Lo mataste? —preguntó finalmente Bruno, la pregunta que todos querían hacer.—No —respondió Gisel, mirando por ventana hacia edificio que desaparecía detrás de ellos—. No lo maté.—¿Por qué no?—Porque... —Gisel pausó,
Leer más