Aunque Jeremías no había vuelto a ver a Macarena, nunca dejó de cuidarla.Se mantenía en contacto con doña Marta, siempre con discreción. Sabía que Macarena necesitaba apoyo, y de forma indirecta le hacía llegar un ingreso mensual para ayudarla con la alimentación especial que requería durante el embarazo. También había sido él quien, en silencio, habló con la antigua agencia para que la volvieran a contratar. Todo sin que ella lo supiera.De una u otra manera, la estaba protegiendo a escondidas.Cuando el embarazo estaba a punto de cumplir los nueve meses, aquella mañana Macarena despertó más tarde de lo habitual. Se sentía agotada. Tenía los pies hinchados, el cuerpo pesado y no había dormido bien.Doña Marta entró con la bandeja del desayuno y la encontró incorporándose apenas en la cama. Le colocó frutas frescas, jugos naturales y unas rebanadas con miel. Macarena desayunó sin levantarse, con movimientos lentos, mientras intentaba ignorar las pequeñas molestias que llevaba días si
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