Punto de vista de MateoDespués de salir de la habitación de Julio, me quedé junto a su puerta unos minutos, mirando el marco de madera como si respondiera a los pensamientos que me rondaban la cabeza.Respirando hondo, negué con la cabeza y empecé a caminar hacia mi habitación.En algún momento, quise desviarme a su habitación. Quería asegurarme de que estaba bien y de que Luis no la molestaba.Pero, claro, me había dado una severa advertencia pidiéndome que saliera de su habitación.Solo al volver a mi habitación recordé el café que había dejado en la encimera.Metiendo las manos en los bolsillos, respiré hondo y empecé a dar vueltas, pues mi mente no se tranquilizaba.Una y otra vez, como si fuera rutina, Luis le había demostrado que era el hombre en el que menos debía fijarse, pero de alguna manera, ella seguía encontrando la manera de volver con él. Él era un manipulador y, por desgracia, ella era la víctima perfecta, pues caía en todas sus trampas.Por mucho que intentara rompe
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