Antonio Entramos al hospital los tres juntos, yo en medio con una mano enlazada a la de Laura, mientras que mi hermana se aferraba a mi otro brazo. La última vez que pisé ese hospital tuve un cara a cara con Carlos, cuando trató de intimidar a Andrea, varios meses atrás. Fue en ese mismo hospital donde el tormento de Laura y Gabriel inició, pero ese día le pondríamos un punto y final. Con Carlos fuera, solo quedaba encararla a ella, doña Emilia Borbón, la principal responsable de todas nuestras desgracias. Caminamos en silencio entre los corredores impregnados de aroma aséptico. Una vuelta en una esquina, un cruce más allá y, finalmente, Andrea nos pidió detenernos frente a la habitación de doña Emilia. Los tres tomamos una profunda bocanada de aire y lo soltamos a la vez, como si hubiera sido coreografiado. Al entrar, nos recibió el olor a desinfectante mezclado con flores marchitas y una escena que parecía extrañamente familiar. Flanqueando la cama de doña Emilia se hallaban Reb
Ler mais