(Un año después)El pueblo dormía entre montañas como si siempre hubiera estado allí para ese único fin.Las casas de piedra restauradas conservaban las líneas originales, los tejados bajos, las contraventanas de madera envejecida con cuidado. No había tráfico, ni ruido, ni señal de que el mundo moderno tuviera prisa por colarse en aquel lugar. Durante ese fin de semana, el resort estaba reservado por completo. No por exclusividad, sino por intimidad.La pequeña capilla románica se alzaba en el centro del conjunto, sobria, contenida, sin adornos innecesarios. Piedra desnuda. Arcos sencillos. Un silencio que no imponía, sino que acogía.Valeria llegó del brazo de Leonard.No llevaba un v
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