CaineNo sabía que estaba soñando, y eso era lo peor. No me culparías. De pequeño, y desde que la diosa de la luna había plagado mi vida con su eterna maldición, no estaba seguro de si realmente había soñado otra vez. De vez en cuando, tenía pesadillas, pero con el tiempo, empecé a verlas como parte de mí. Apenas me asustaban, y la mayoría de las veces eran solo un cruel recordatorio de que mi vida iba a ser miserable hasta que desapareciera de la tierra.Una pequeña parte de mí lo esperaba, pero esta noche era diferente, diferente de una manera que no podía explicar del todo.Reina estaba allí, demasiado cerca, demasiado real. La habitación que nos rodeaba era tenue y cálida, el aire denso de una manera que me tiraba la piel. Se quedó frente a mí como si nada hubiera salido mal, como si las cuevas, el silencio y el retraimiento nunca hubieran existido.Sonrió, no con cautela, ni tampoco con retraimiento. Esto era más suave, lento y peligroso, con un toque de sensualidad subyacente."
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