AlexandreCorrí como si el suelo estuviera a punto de desaparecer bajo mis pies. El sonido a mi alrededor parecía amortiguado. Voces distantes y pasos apresurados, pero todo lo que yo veía era a Jaqueline caída en el suelo, su cuerpo frágil incorporándose con dificultad, sentándose con los ojos perdidos, aturdida, como si el mundo girara a sua alrededor.—¡Jaqueline! —me agaché a su lado, con el corazón desbocado y la respiración irregular.El desespero me dominó aún más cuando vi la sangre escurrir de un corte en su frente. Su rostro estaba manchado, y ella llevó los dedos hasta la herida, gimiendo al mínimo toque.—Me duele… —murmuró con los ojos entrecerrados, frunciendo el ceño, intentando levantarse.—Dios mío, amor… no hagas eso, déjame ver… —aparté su mano con delicadeza y examiné el corte, los brazos y la rodilla izquierda raspada. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero me obligué a mantener el control. Necesitaba ser fuerte por ella.La abracé con firmeza, protegiéndola con m
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