Capítulo 318Confesión del CorazónLa habitación se sentía más pequeña ahora, las paredes se apretaban cada vez más con cada latido, con cada inhalación que Linda tomaba. El aroma estéril del desinfectante impregnaba el aire, penetrante y clínico, pero en el fondo, el peso de la confesión pesaba más que cualquier presencia física.Se sentó erguida, con las manos esposadas, pero su postura transmitía una extraña serenidad, una precisión perfeccionada durante años de movimientos calculados y observación minuciosa.La mirada del médico estaba fija en ella, inquebrantable, exigiendo respuestas, buscando grietas, remordimientos, algo humano.Linda exhaló lentamente, dejando que la tensión la abandonara en oleadas deliberadas. Las palabras que estaba a punto de pronunciar las había ensayado incontables veces en su mente, cada variación probada, cada matiz ajustado para lograr el máximo efecto.Pero la verdad... la verdad no tenía ensayo. La verdad tenía su propio poder, y ahora, al mirar f
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