CAPÍTULO 280La llegada de LindaEl aire nocturno fuera del hospital era engañosamente tranquilo. Una suave brisa susurraba entre los árboles que bordeaban el perímetro del hospital, trayendo consigo el tenue olor a antiséptico del propio edificio. Para cualquiera que mirara desde lejos, el hospital parecía tranquilo, vacío, rutinario, pero Linda sabía que no era así. Su instinto, afinado durante años de recorrer senderos traicioneros, le decía que cada sombra, cada destello de luz, cada sonido lejano era un fragmento de una historia cuidadosamente oculta. Y esta noche, se proponía descubrirla.Desde la seguridad del rincón sombreado cerca de la entrada lateral del hospital, fingió irse, mezclándose con la penumbra con una facilidad experta. Su figura se movía con gracia y cautela, con los tacones silenciosos contra el pavimento, sus ojos escudriñando cada ángulo. Había aprendido hacía mucho tiempo que las apariencias eran un arma tan poderosa como cualquier verdad; dejar que el perso
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