Alcanzamos a las chicas que ya estaban esperando para ir a cabalgar, sólo había 4 caballos, Luca montaba bien, él cuidaría a Mel, el hijo de Juan se ofreció a acompañar a Dalia, de modo que Beca y yo nos quedamos esperando la siguiente ronda, se quitó los tenis y comenzó a caminar descalza por la hierba levantando su rostro al cielo dándose un baño de sol, yo traté de permanecer en la sombra para evitar que la luz me diera dolor de cabeza, pero ella insistió en que me uniera - ¡Anda! No eres un vampiro, no estallarás en mil pedazos si te da un poco el sol, poner tus pies en la tierra te ayudará a dejar de sentirte mareado, porque seguro lo estás igual que yo – le hice caso y me quité las botas, me acerqué a ella y me quitó los lentes, nuestros ojos se encontraron de nuevo y una sensación de vértigo me invadió, ella me tomó del brazo, notó que perdí el equilibrio – ¡Eso pasa por tomar el tequila directo de la botella! – me dijo bromeando y me invitó a tirarme en el pasto – También funci
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