422. ABRIENDO EL CORAZÓN
ALESSANDRO:Recuerdo esa época; parecía un animal receloso y asustado, mientras yo rebosaba alegría por tener al fin un hermano. Aunque no fuera de sangre, era uno que yo había escogido. Me esforzaba por demostrarle que era sincero con él. —Nunca más quería volver a ser vulnerable. Quería evitar que todo el mundo se sintiera con el derecho de hacer conmigo lo que le daba la gana. Y gracias a ti, lo logré —ahora su expresión era sincera—. La verdad, nunca supe dónde metieron los cadáveres de mis padres; los desaparecieron una noche. Por eso entiendo el miedo que tienes ahora; no sé qué sería de mí si me dicen eso, que los han tenido todos estos años prisioneros, torturándolos. No te preocupes, Ale; lo que sea, lo enfrentaremos juntos. —Gracias, Rufo; muchas gracias —apreté su mano con sinceridad—. Si llegan a ser ellos, sería un gran golpe para mí. No sé si lo podré superar, ni mirarles a sus caras. —Ale, aunque te hubieras hecho cargo de los dragones en ese entonces, nada de est
Ler mais