LaraMe siento anonadada con todo lo nuevo que estoy conociendo sobre Faesya. Observo a mi alrededor cada detalle y criatura, las montañas gigantescas en tonos marrones y verdes que rodean este lugar como si fuera un muro, y no puedo evitar quedarme fascinada.Las casas son parecidas: tienen una forma redonda y de color tierra, con ventanas de cristal. Algunas son pequeñas, otras enormes, pero todas están rodeadas por flores o plantas.Hay otros edificios diferentes, parecidos a los de las manadas reales, con forma de castillos, pero más pequeños. Y uno resalta entre todos: el del rey Damon, con sus acabados puntiagudos y brillantes, de un tono oscuro. Es como si fuera hecho de una piedra parecida al diamante negro, pero un poco más opaca.La entrada es de cemento, y hay varios cuervos haciendo guardia con lanzas y espadas, con sus alas a la vista, aunque recogidas.La cuervera que enfrentó Arion, su padre y los demás que vienen con nosotros no tienen sus alas visibles. Al parecer, al
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