Aun así, para recuperarse lo antes posible, Carolina se obligó a terminar un plato de arroz y, además, comió media ración extra de carne.¡Al fin y al cabo, había pagado por la comida!¡No tenía sentido no aprovecharla!—¿Tanta hambre tenía? —preguntó Santiago, con los ojos muy abiertos.Los dos niños, que ya habían terminado de cenar y estaban comiendo fruta en la sala, susurraban entre ellos.Sofía, por su parte, se mostró más tranquila: —Pagó por la comida, es normal que quiera comer más.Hacia Carolina, los niños mantenían la misma actitud que con una desconocida.Solo sabían que era su madre biológica, nada más.Sebastián bajó después de ducharse y cambiarse de ropa, con la intención de repasar las tareas de sus hijos.Tras revisarlas, preguntó: —¿Han obedecido bien a Raúl estos días en casa?—Por supuesto —respondió Sofía.Desde que Valeria se fue, los hermanos habían intentado adaptarse, aunque aún la extrañaban.Cuando la añoranza era demasiado fuerte, lloraban en silencio ba
Ler mais