Eduardo se había hecho cargo del Grupo Castro; era, sin duda, el futuro líder de la familia. Si querían conservar sus puestos, debían seguir sus instrucciones.Mientras tanto, en Inversiones Luz...Justo cuando Carolina interrogaba a Sebastián, una voz interrumpió la escena.—¿Tan animados están?Al reconocerla, todos los empleados se dispersaron rápidamente, volviendo a sus puestos.¡Era el Señor Reyes!¡Adrián había llegado!Sin embargo, Dafne y Eva observaban desde la entrada del departamento de proyectos y la sala de descanso, respectivamente. Cuando no tenían trabajo pendiente, el Señor Reyes no les decía nada, así que en ese momento estaban libres.Al ver a Adrián, Mónica sintió renacer la esperanza, su voz se volvió vacilante.—Señor Reyes...Pero su voz fue tan tenue que quedó completamente ahogada entre los saludos generales.Adrián no la escuchó.Todos observaban la situación, pensando que las cosas podían complicarse, y guardaron silencio, conteniendo incluso la respiración
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