~ BIANCA ~La sala de reuniones del departamento jurídico de Bellucci era intimidante por diseño.Mesa larga de caoba oscura pulida. Sillas de cuero negro, demasiado rígidas para cualquier conversación que involucrara sentimientos. Una pared entera de vidrio con vista a Florencia — como si la ciudad fuera un recordatorio silencioso de que ahí dentro, el mundo funcionaba por reglas.En la otra pared, estantes repletos de volúmenes encuadernados de legislación italiana, alineados con una precisión casi agresiva.Tres abogados estaban del lado opuesto de la mesa.Giulia Marchetti, derecho de familia, mirada afilada de quien ya había visto todo tipo de guerra doméstica. Marco Rossetti, blindaje patrimonial, la calma clínica de quien transforma pánico en cláusulas. Leonardo Conti, coordinando todo, lentes de montura delgada y una voz que parecía hecha para decir "esto es incontestable".Christian estaba sentado a mi lado. Postura relajada, atención absoluta — como siempre, incluso cua
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