Arthur. En cuanto salgo de ella, sudado y agitado, un suspiro lento y agudo escapa de sus exquisitos labios.Entreabro la boca. No puedo evitar inclinarme para tomar sus labios, suave, probando mientras mis manos recorren su cuerpo tembloroso.—Ты идеален моё небо (Eres perfecta, mi cielo) —murmuro.Gia asiente. Ni siquiera tiene fuerzas para moverse. Sé que está más que satisfecha con mi semen derramados dos veces en su coño.—Abráceme...No era necesario que lo pidiera. Sin la más mínima intención de limpiarnos o ir a otra parte, me acuesto a un lado y la llevo a mi pecho, subiendo su pierna pegadiza a la mía. Un exhalo se escapa de mis labios.Puedo escuchar su corazón, pasa de latir rápido a lento. Con la cabeza en mi hombro, su brazo en mi pecho, se rinde al sueño.Me inclino para besar su frente, y cuando cierro los ojos los recuerdos de su seguridad, de su entrega a mí, me golpean el corazón.Es todo lo que necesitaba en mi vida.Horas después despierto. Veo el reloj a un lad
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