Lolita se sobresaltó al principio, iba a golpearlo, pero al saber quién era, desistió. La bolsa de compras se le escapó de las manos y, en su lugar, Lolita agarró la manga de la camisa del hombre.El beso ardiente fue correspondido con pasión por Lolita. Al sentirse con luz verde, Diego profundizó el beso, su lengua exploró el interior de la boca de su compañera.Mientras tanto, sus manos comenzaron a recorrer el cuerpo de ella.Alcanzó el cierre de la sudadera que llevaba Lolita y la bajó. El beso se desplazó hacia el cuello esbelto y luego a la clavícula. Diego parecía un vampiro sediento de sangre: mordía y chupaba con fiereza, dejando marcas rojas en el cuello blanco y terso de Lolita."Diego, ¡ahhh!" Lolita no pudo contener más el gemido que había estado reprimiendo. Después de todo, aquel tacto era tan embriagador.Mientras tanto, sus manos se habían movido a la nuca de él, sus dedos se enredaban con fuerza en el cabello del hombre, que ahora hundía su cabeza entre los dos montí
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