Mis amigas siempre hablan mucho. Pero ese día… hablaban más que nunca. —¡Eleni, te juro que ese vestido te quedaría brutal! —gritó Karla mientras señalaba una vitrina como si hubiera descubierto un tesoro prohibido. Yo reí. —Acabamos de probarte seis vestidos, ¿cuántos más quieres? —dijo Sofía, rodando los ojos pero con una sonrisa. —Los necesarios para que esta mujer sepa que está buenísima ahora que tiene novio —respondió Karla con descaro. Me sonrojé. —No es mi novio oficial... aún no me da el anillo.. solo estamos conociendonos—murmuré. —¡Ay, por favor! —soltó Sofía—. El tipo te mira como si fueras el sol. Y tú lo ves como si hubieras encontrado agua en el desierto. —¡Sí, confirmo! —añadió Karla—. Tienen química sexual hasta cuando discuten sobre qué café pedir. Yo me reí para no admitir nada. Porque si decía la verdad… terminaría confesando que lo quería más de lo que quiero admitir. Caminamos entre tiendas, probamos zapatos, tomamos helado. Era un día tranquilo… o a
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