La chica frente al espejo me sonríe, una sonrisa genuina que irradia una total y plena felicidad. El vestido blanco me queda mejor de lo que había imaginado en mi cabeza y la tiara no pesa tanto como había pensado. Suspiro cuando recuerdo todo lo que pasé para llegar hasta este momento y miro incrédula el brillo que destaca en mis ojos.Soy yo, estoy aquí, a media hora de mi boda con Kylliam Wesh, rey de Kestria, mi rey del ego. El corazón aún me late como loco cada vez que pienso en él y es increíble que aunque hayan pasado dos años sigamos sacándonos de quicio el uno al otro y amándonos con la misma intensidad.Dos años, llevo todo ese tiempo viviendo en Kestria, hace dos meses fue mi coronación como princesa de Quirthey y tuvimos que esperar todo este tiempo porque resulta que es bastante complicado demostrar que eres la hija legítima de un rey y cambiar el nombre de tu padre en tu acta de nacimiento, algo que era necesario para casarme con Kylliam porque el maldito senado no acep
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