Capitulo 23. Regina Méndez
Me sentí tan extrañada, confundida, como si algo en mi pecho estuviese batallando entre dos decisiones... Claramente opuestas; mientras mi querido esposo se la pasaba fuera de la casa, probablemente con Martina, mi odio crecía más, me revolcaba con Ricardo, pero eso no me hacia lo suficientemente feliz... Ricardo no me puede llevar a pasear, no es millonario como lo es Diego.Nos encontrábamos en la cama, luego de terminar de rozar y unir nuestros cuerpos en una velada tan salvaje y pasional.Él acariciando mi espalda, haciendo figuras ilegibles con la yema de sus dedos, yo solo mantenía mis ojos fijos en el ventanal, observando como el sol ya había llegado a su punto medio.Casi seis de la tarde, Diego no me había llamado en todo el día, probablemente esté con ella... Deje salir un suspiro inconsciente y Ricardo se acercó a mi cara.—¿Estás pensando en mi solución?—no...—sabes que es buena opción.—es peligr
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