Llegan finalmente frente a Liam, y Cristóbal toma la mano de Amara para ponerla sobre la de su amigo, realizando el traspaso con una solemnidad que cierra el círculo de su protección. Cristóbal mira a Liam a los ojos por un segundo, un mensaje silencioso de hombre a hombre que Liam recibe con un asentimiento firme, antes de que el padrino se retire a su lugar, dejando a la pareja sola frente al cura. Liam toma las manos de Amara entre las suyas, sintiendo el calor de su piel y el temblor ligero de la emoción que los une, mientras el cura comienza la ceremonia con una voz que suena a bendición y a justicia cumplida.–Estamos aquí, seis meses después de que la tormenta pasara, para ser testigos de una unión que ha sido probada en el crisol de la adversidad más extrema –comienza el cura, mirando a la pareja con una ternura profunda.– Liam y Amara, ustedes no son los mismos que se conocieron hace años, ni son los mismos que estuvieron a punto de perderse en medio del engaño y la violenci
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