—¡Joder! Este tipo de oportunidades nunca me tocan a mí. Si fuera tú, lo haría sin pensarlo. Con lo inútil que eres, ¿y aún quieres vivir bien al lado del señor Felipe? Ni lo sueñes.Me encogí hacia atrás fingiendo miedo, aunque por dentro surgió una duda.¿Que Mateo dijera eso significaba que me estaba insinuando que aceptara el plan del señor Felipe?—Basta, estoy cansado. Pueden retirarse.Justo cuando dudaba, el señor Felipe nos despidió.Lo miré a él, luego a “Darío”, cuyo rostro seguía tenso, y poco a poco dejé de llorar, sollozando suavemente.Para hacer más creíble mi conflicto y miedo, apreté con fuerza el borde de mi ropa, hasta que los nudillos se pusieron blancos, como si realmente estuviera tomando una decisión trascendental.Tras un largo momento, apenas logré decir con voz entrecortada:—Señor Felipe, yo… aceptaré ayudarle con este plan…En cuanto dije eso, la atmósfera opresiva del salón se alivió un poco.La cara del señor Felipe se suavizó de nuevo, recuperando esa fa
Ler mais