Alfredo rió: —¿Cómo lo sabes?Estela respondió: —Te comportas de manera extraña, o tienes algo en mente, o estás loco.Alfredo se quedó sin palabras.—Siendo tan joven, ¿cómo es que no dejas ni un poco de dignidad a tu hermano?Estela casi rodó los ojos, pensando para sí misma, ¿quién eres tú para ser mi hermano?Alfredo, muy seriamente, comenzó a analizar: —Rodrigo, Felipe y yo somos buenos hermanos, ¿verdad?Estela asintió: —Correcto.Ella estaba clara en eso.—Entonces, entre los tres, Rodrigo es el mayor, tú también lo llamas hermano, y yo soy mayor que Felipe, ¿no deberías llamarme hermano también, ya sea por el estatus de Rodrigo o por el de Felipe?Estela se quedó sin palabras.Aunque tenía sentido lo que decía.Pero llamarlo hermano era demasiado cursi.—¿No puedo llamarte de otra forma? —preguntó Estela.Alfredo preguntó: —¿Y cómo te gustaría llamarme?Estela pensó, definitivamente no podía llamarlo hermano.¡Llamarlo tío tampoco estaba bien!—Sería mejor llamarte por tu nombr
Leer más