Dalana.Decían que el tiempo lo curaba todo.Durante mucho tiempo quise creerlo.Después de perder a mi madre, repetía esa frase una y otra vez esperando que algún día dejara de doler, pero no era cierto. El tiempo no curaba.Uno simplemente aprendía a vivir con la ausencia y, viendo a Paul frente a mí, comprendí que él también seguía aprendiendo.La primera impresión que tuve de aquel hombre fue la de alguien frío, distante e imposible de conocer.Ahora sabía que me había equivocado. Detrás de aquel empresario serio existía un hombre que todavía cargaba el peso de una pérdida enorme y lo único que parecía mantenerlo en pie era aquella pequeña niña de cabello rubio que corría por el parque sin preocuparse por nada más.—Gracias, Dalana.Su voz me sacó de mis pensamientos.Noté cómo retiraba lentamente el brazo que había permanecido cerca del mío durante la conversación.Fue un movimiento rápido.Casi como si hubiera recordado de repente que existía una distancia que no debía cruzar.—¿
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