Su cuñada la recibió con alegría, todos celebraron con entusiasmo la noticia de que no sería uno, sino dos bebés los que venían en camino. Allí, en ese lugar rústico y de apariencia salvaje, se sentía protegida y a gusto, tenía una nueva familia, todos a su alrededor eran atentos, siempre preocupados por su bienestar, en las mañanas ayudaba a las mujeres con cosas pequeñas como costuras y tejidos, eso le gustaba. Iker le sonrió, entregándole una flor silvestre que recogió para ella. —Gracias—ella le abrazo con ternura, estaba tan agradecida con él, otro hombre se hubiera arrepentido de estar casado con una mujer deshonrada y para completar embarazada de gemelos, que no eran suyos.—Te quiero, le dijo conteniendo las lágrimas que amenazaban con escaparse de sus ojos. —Eres más bella que cualquiera de estás flores, le acarició el cabello con ternura, —siempre serás lo primordial para mí. Nunca lo olvides Sammy, no hay nada en este mundo que pueda borrar lo que siento por ti, solo
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