Dentro de la tienda de campaña en El Cairo, la vibración del suelo se convirtió en un zumbido metálico de alta frecuencia. Las computadoras portátiles conectadas a las antenas satelitales del gran vehículo exterior estallaron en una secuencia de pantallas azules, mostrando la misma pulsación continua que los analistas habían impreso minutos antes. Elius, cuya vestimenta blanca parecía destellar bajo la luz de las lámparas, apretó los puños mientras su rostro gélido se desfiguraba por la ira.Él está fuera siseó Elius, mirando a Lucius con ojos que por fin reflejaban el pánico.El Constructor ha roto el sello cuántico en el Tíbet.La señal bionuclear que viaja por el enmallado no es de una de las naves supervivientes. Es la firma directa de Leus.Lucius dio un paso atrás, abrazando el pesado libro de jade verdoso contra su pecho como si intentara proteger el último vestigio de control que le quedaba.Cornelius y Sean lo miraron con profunda desconfianza; las revelaciones del enviado de
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