—André… Es tu abuelo, Pierre… ha tenido un infarto…
—No… —André sintió una puntada muy fuerte en el pecho, mientras su brazo se extendió a alguna parte para sostenerse, pero su amigo Connor llegó pronto a su sitio.
—¡André! —Connor llegó a él, pero el millonario intentó preguntar.
—¿Está vivo? —tanto Connor como Samara se quedaron estáticos ante la pregunta, y André esperó esos segundos como la eternidad.
—Estamos en el hospital… dicen que están en reanimación… él estaba bien… lo estaba, no