Mundo de ficçãoIniciar sessãoSiento como una mano recorre mi cara con delicadeza, como si fuera la muñeca de porcelana más delicada que se debe cuidar con mucho esmero, tengo los ojos cerrados y por alguna razón no los puedo abrir, pero tampoco quiero hacerlo, no quiero dejar de sentir su toque que hace estremecer cada parte de mi cuerpo.
—Mi Lunita... —oígo que susurran cerca de mi oído con adoración.
Esa voz...
Hace mucho no la oía y







