Al bajar María Martha y Dara, el señor Martino permanecía molesto y Martín trataba de calmarlo —Ya papá no es para tanto, sabes que mamá no siente eso que dice, es más por costumbre que lo señala.
—Ella se cree perfecta, y piensa lo peor de mí, entonces ¿Por qué se casó conmigo y permanece a mi lado? Que vaya y se busqué a uno perfecto—decía indignado el señor Martino.