Capítulo nueve. ¿Cosas del destino?
¿Cosas del destino?
Larry miró a Blake en completo silencio.
—¿No vas a decir nada? —preguntó Blake ante el silencio de su primo.
—¿Qué quieres que diga? —cuestionó con el ceño fruncido.
—No sé, quizá alegrarte porque tomé la decisión de ir al urólogo.
Larry negó.
—La verdad es que no tengo ningún puto motivo para alegrarme por ti, Blake, porque presiento que tu visita al urólogo será el inicio de tu infierno personal —respondió con toda la calma de la que fue capaz.
—¿Mi infierno perso