El primer beso
—¡Bienvenida a casa, princesa! —expresó Hope con toda la emoción y felicidad. Aunque también tenía preocupación.
Cuando Daphne le había llamado para avisarle que volvía a la ciudad, su corazón se estrujó, pues temía que la gente que se llevó a Isaac aún la tuviera en la mira.
—Gracias, te eché tanto de menos —sollozó Daphne y se acomodó en los brazos de su madre como si fuera una esponjosa y tierna gatita.
—Nunca dejé de extrañarte, hija, nuestra casa y nuestra mesa se sentía