30. suegro
Abigail
A la mañana siguiente, el aroma del chocolate caliente de mamá, y la conversación en voz baja de mis padres, me hizo levantarme, a pesar de la estrecha cama, Lucian dormía como un bebé, así que no le hice ruido, salí de puntillas con mis pantuflas en la mano, ya afuera me las puse y fui a la cocina, ajustado mi bata.
-buenos días – les dije a ambos
-buenos días ¿Qué tal dormiste? – pregunto mamá
-excelente –
-¿Dónde está tu novio?- pregunto mi padre
-durmiendo – respondí mientras me sab