—De acuerdo.— Iker asintió con la cabeza y luego se dirigió hacia la puerta.
Una vez que Iker se fue, Selene tomó la caja de comida que estaba al lado y la puso frente a Andrés. Abrió la caja de comida y con una cuchara le sirvió un bocado frente a su boca.
—Come.
Él sonrió ligeramente y abrió la boca.
Selene no mostró ninguna sonrisa, su actitud era extraña, y una y otra vez le metió la cuchara en la boca. Él aceptó todo, con una mirada de complicidad en sus ojos todo el tiempo.
Todo el tiempo,