—No me meto con las mujeres, pero si vuelves a decir una palabra sobre ella, ¡te mato ahora mismo!— Con estas palabras, aumentó la presión de sus dedos, y el cuello blanco de Esmeralda se volvió rojo al instante, con las venas marcadas...
Esmeralda miraba atónita a Andrés, empezando a tener dificultades para respirar.
Iker también quedó paralizado por el gesto de Andrés, soltando los brazos de Esmeralda...
—¡Dios mío!... Estaba hablando con el médico, ¿cómo ha llegado a esto? ¡Andrés, qué estás