Andrés dejó que ella se desahogara... siempre y cuando no se lastimara a sí misma. Pero... desaparecer de su vida, eso era algo que él no podía hacer.
Abrió un cajón lateral y sacó un cuchillo, lanzándolo frente a ella.
Sobre las sábanas blancas como la nieve, el cuchillo negro destacaba especialmente.
Selene observó su movimiento con ceño fruncido. ¿Qué pretendía con eso?
—Que me vaya de tu vida, solo si muero.
Una frase tan simple, pero con un poder inexplicable.
Aunque su cuerpo aún temblaba